Hacía rato que los dos últimos versos venían a mi cabeza como la frase "contá hasta diez". Eran como un contá hasta diez, pero al revés. Y sin embargo, aunque tenían algo de exigencia, de urgencia, de apremio, no encontraba el coraje suficiente para llevarlos a la práctica.
Ahora estoy, puede decirse, transitando la melancolía con el coraje bien puesto. Me reencontré con Sabina y me hice amiga de algunas canciones que antes escuchaba de reoreja.
También me reencontré con esa chica que escapaba si llegaba algún tren. Le hice varias preguntas y con sus respuestas me di cuenta de que habíamos hecho las paces. Agitamos pañuelos, lloramos mares y nos pusimos a andar.
Que si me gusta?
Sólo se que hasta no hace mucho venía apurandome por ir a la par de sueños truncos, de miradas idas hacia donde yo, no tenía lugar. Y un día, decidí bajarme de esa moto que hace rato dejó de viajar. Sin mapas y mucho menos algún tipo de ventaja....Y no me importó, porque quería pasear. Y de una vez, me fui a pasear.
Pausa
De vez en cuando hay que hacer
una pausa
contemplarse a sí mismo
sin la fruición cotidiana
examinar el pasado
rubro por rubro
etapa por etapa
baldosa por baldosa
y no llorarse las mentiras
sino cantarse las verdades.
M. Benedetti