No iba a hacer "nada", y terminé prolongando el festejo hasta el domingo.
Faltó gente (no sobró birra), fue todo muy improvisado y, por lo mismo, lindo y divertido.
Se sintieron ausencias, pero también el afecto de estar en contacto con los que quiero y siempre están y estarán, sin duda.
Cosas a destacar:
* Mi mamá y su afán incansable por hacerme felíz, aunque me falten 5 pa'l peso (y lograrlo sólo en el intento)
* Santino y sus besos y abrazos en mi cama, recién despierta
* El mensaje de mi primo que, a la distancia, logra que la evocación de recuerdos que no tengo me hagan moquear, y esa mezcla rara que tengo de putearlo y adorarlo internamente
* Que entre las noches del jueves y el viernes llegué a olvidarme que era mi "cumpleaños" y todo se me tornó un festejo por los afectos.
* El remate, domingo a la tarde.
Por casi 3 días, sólo fui feliz. Tanto que mi documento debería constatar que Felíz, entre el jueves y el domingo, cumplió 22.
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